*Narra Alexandra*
Miré una última vez hacia él.Vi como me observaba sonriente provocando mi felicidad.Nunca había sentido esto por alguien en tan poco tiempo. Mike me hacía sentir que la ida tenía dos caras y que ahora me toca vivir en la cara de la felicidad.Solo le había visto 2 veces pero sentía como si le conociese de toda la vida.Cuando legué al apartamento no pude evitar gritar,llevaba reprimiéndome mucho tiempo y ahora lo necesitaba. Fuí a la cocina y me puse ha hacer el desayuno.
Anna: ¿Qué pasa? -vi como entraba en la cocinan acompañada de Sarah.
Sarah: Acabamos de oír un grito,¿estás bien?-puse el café en el fuego para que se empezase ha hacer.-Alexandra estoy super nerviosa eh.
Alexandra: Sentáos,os voy a contra una cosa-les conté lo que había pasado durante toda la noche,el beso y a Sarahla hice saber de la existencia de Mike,ya que solo lo sabía Anna hasta ese momento.
Sarah: Así que a eso venía tanto misterio entre tú y Anna-dijo sonriente-Pues me alegro mucho por tí,después de lo que me contases de Mar...-no acabó la frase.No pude evitar que unas lágrimas recorriesen mis mejillas y ella se dió cuenta-Lo siento cielo,debí mencionarlo-me acarició la mano.
Anna: Bueno,menos lágrimas y más sonrisas-dijo levantándose-Creo que deberías descansar,anda,vete a la cama y duerme un poco-me dió un beso en la mejilla y vi como desaparecía por la puerta.
Sarah: Estoy con Anna-me ayudó a levantarme-Anda,vete a la cama.Necesitas descansar-me sonrió.Finamente decidí acostarme.
Esa fue la segunda vez que soñé con él.Su mirada,sus labios junto a los míos,sus manos en mi espalda...él.Su sonrisa,la mía.En este momento no podía ser más feliz,todo estaba saliendo bien y en el fondo eso me asustaba.A veces pienso que algo malo viene detrás y no quería que esto se acabase tan pronto.Me desperté.Me dolía la cabeza.Miré el reloj "18:37".Me levanté de golpe,¿las 6 de la tarde? Salí de mi habitación y la mayor sorpresa vino cuando salí al salón.Estaba inundado de pequeños ramos de rosas rojas.En él solo estaban Anna y Sarah,supuse que el resto estarían trabajando.Cogí uno de los ramos y lo olí,eran preciosas.Cada ramo estaba metido en un jarrón con agua para que no se marchitaran.Miré alas chicas que trataban de reprimir la risa.Por un momento creí que era cosa suya pero entonces,entre un grupo de rosas rojas apareció el repartidor.
Repartidor. Pues este es el último,212 rosas rojas.-Sacó un papel-Firme aquí por favor-firmé sin poder decir palabra.Se giró pero justo cuando iba a salir por la puerta se paró en seco-Ah,el chico que las encargó me dio esta tarjeta para tí-me sonrió-Es usted muy afortunada.
No pude esterar ni un segundo más,en cuanto aquel muchacho salió por la puerta mis dos amigas y yo nos sentamos en el sofá para leer la nota,aunque podía intuir quién estaba detrás de estos 212 ramos de rosas.De estas 212 sonrisas.
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